Por colectivo Justicia por Enerina
UN PACTO PATRIARCAL
Una víctima y diez violadores. No fue una manada, no fueron animales que tomaron por instinto a su presa, son sujetos conscientes y educados en una sociedad que valida la agresión y que actúan bajo una lógica de dominación. Este no es un caso aislado, es otro caso que nos enfurece.
Los varones acusados de violación no eran desconocidos para la joven. Eran amigos, tomaban mate y realizaban juntadas en la casa de Enerina. En la madrugada del 30 de noviembre de 2017, en un festejo de cumpleaños en el partido de Villarino, a kilómetros de Bahía Blanca, los “amigos” llevaron a cabo un pacto de fraternidad patriarcal para cometer uno de los hechos más aberrantes de agresión sexual hacia una mujer.
“Todos los imputados se pusieron de acuerdo y tuvieron una división de roles coordinada, hicieron algo indispensable para que el hecho se lleve a cabo”, explicó el fiscal de delitos sexuales bahiense.
SILENCIO Y COMPLICIDAD
En el 2021, después de la pandemia de coronavirus, y luego de un largo proceso de recuperación integral de su propia vida y de su cuerpo, la joven logró realizar la denuncia. Los diez fueron imputados como “coautores funcionales de abuso sexual con acceso carnal agravado por haber sido cometido por dos o más personas”.
Durante todos esos años el silencio y la complicidad reinó entre sus abusadores. Un pacto no escrito en el que confiaron la garantía de su impunidad. Ella tuvo que convivir esos años con sus abusadores en Médanos, lugar donde sucedieron los hechos. Mientras la justicia patriarcal se traducía en burocracia institucional y revictimización. La falta de perspectiva de género en los tribunales, la lentitud en las medidas cautelares y los prejuicios machistas enquistados en el sistema transforman los procesos judiciales en un escenario de violencia estatal.
El sistema judicial argentino presenta características estructurales que profundizan la desigualdad y el riesgo para las mujeres y diversidades, revictimización, incumplimiento de la ley Micaela, lentitud para dictar restricciones perimetrales y la lista puede ser larga.
Romper el silencio que los cubre no es fácil, pero es urgente, imprescindible. Enerina lo hizo, la sociedad hoy lo sabe. Nombrar el horror, ponerle el cuerpo a la pesadilla de contarlo una y otra vez, no fueron elecciones. Hoy ella sabe que no está sola, que existe una red que la sostiene, sabe que el silencio mantiene la impunidad y que garantiza la sin condena de abusadores. y lo peor, que pueda volver a pasar.
El abogado representante de la particular damnificada, Mauro De Mira, solicitó 12 años de pena por la misma calificación. La defensa requirió la absolución de todos.
Por eso EXIGIMOS CONDENA PARA LOS VIOLADORES. EXIGIMOS JUSTICIA PARA ENERINA.








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